Rutas por los Alpes (iii): Aiguille Du Midi.

No todos los días es posible estar haciendo rutas, nuestros cuerpos ya tienen una edad, por lo que nos hemos tomado un día de relativo descanso. Pero no hemos perdido el tiempo. Nos hemos subido en teleférico a un lugar fuera de lo común: a Aiguille Du Midi. Se trata de un macrocentro construido en lo alto de este pico de 3842 metros, con todo tipo de atracciones: restaurante, tienda, vistas 360º, museos de montaña, etc. Un lugar único y excepcional que nos da idea de lo que es capaz el ser humano por conquistar nuevos lugares, destruyendo para ello el hábitat de numerosa fauna, sin que importe más que el beneficio económico de unos cuantos.

¡Pero allí que subimos!

Desde este lugar parten numerosos alpinistas y esquiadores para recorrer distintas zonas del macizo del Mont-Blanc. También existe un teleférico que comunica este punto con la Punta Helbronner en Italia.

Tomamos el teleférico desde chamonix, situado a 1035 m de altitud, sobrevolando un precioso bosque para alcanzar en 10 minutos el Plan de L’Aiguille, a 2317 metros de altitud, punto intermedio de la ascensión. Los teleféricos en este valle son muy caros, rondando los 60-70€. Existe la posibilidad de coger un bono diario, que por 67€ te permite montar en cualquier teleférico del valle y el tren rojo que sube al glaciar de Mer de Glace, durante toda una jornada.

Según ascendemos, a nuestra derecha podemos contemplar el Glaciar des Bossons, enfrente el Mont-Blanc (4808 metros) y a la izquierda L’Aiguille Verte, los Drus o las Aiguilles de Chamonix, entre otras formaciones.

Un segundo teleférico nos llevará en 10 minutos a 3777 metros de altitud por encima de los seracs del glaciar de los Pelerins y los glaciares colgantes de la cara norte de la Aiguille du Midi. Desde lo alto de sus 3.777 m, a través de sus terrazas y restaurantes, teníamos una vista a 360° de todos los Alpes franceses, suizos e italianos. Debido a la rápida ascensión, debemos sentarnos unos minutos para acondicionarnos a la altura.

¡Las vistas son todo un espectáculo!

Utilizando el ascensor, subimos a la terraza de la cumbre, a 3.842 m, donde descubrimos unas vistas inolvidables del Mont-Blanc.

Vista de Chamonix, nuestro punto de partida

Por la tarde, después de comer tranquilamente, y teniendo en cuenta que teníamos el bono diario de los teleféricos, nos acercamos a reconocer el acceso al Glaciar Mer de Glace, con un tren que tomamos en una estación cerca de centro de Chamonix, que nos llevará a la estación de Montenvers.

¡Las vistas de este glaciar no pueden ser más increíbles!

Y pensar que hace 50 años el hielo subía más de 100 metros de la altura actual. Le auguramos 10 años a este fantástico lugar que exploraremos en los próximos días. Si alguien está interesado en pisar el hielo de este glaciar, que venga lo antes posible porque el cambio climático lo hará desaparecer en un corto periodo de tiempo.

Y lo que es peor, ya de forma irreversible.

Lástima…

Por la noche recorrimos las animadas calles de Chamonix, con sus espectaculares vistas del glaciar de Bossons y del Mont-Blanc al fondo.

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