Mes: mayo 2026

  • Visitando nuestro entorno: Mave, Palencia.

    Visitando nuestro entorno: Mave, Palencia.

    Comenzamos nuestra ruta en el pueblo de Mave (Palencia), donde nos deja el autobús. Nada más empezar, ponemos rumbo al Cañón de la Horadada, pasando junto a la antigua Hidroeléctrica de la Horadada, hoy ya abandonada.

    Tras una pequeña caminata, nos adentramos en dos pequeñas cuevas situadas en el interior del cañón, una experiencia que siempre llama mucho la atención.

    Después, con la ayuda de prismáticos y un telescopio, observamos los impresionantes buitres leonados que anidan en las escarpadas paredes del cañón. Tras el almuerzo, retomamos la marcha en dirección a Villaescusa de las Torres. Allí hacemos una breve parada para rellenar las cantimploras en una fuente antes de afrontar la subida al Monumento Natural de Las Tuerces.

    El ascenso, exigente por el calor y el esfuerzo, nos conduce a través de sorprendentes formaciones de roca caliza, cañones y estrechas galerías naturales hasta llegar a la emblemática Peña Mesa. En este punto hacemos una parada para comer y disfrutar de un rato de descanso y tiempo libre antes de regresar tranquilamente al autocar, que nos espera en Villaescusa para volver a Valladolid.

  • Granja Escuela Las Cortas de Blas

    Granja Escuela Las Cortas de Blas

    Los alumnos de Educación Infantil han vivido una experiencia inolvidable durante su visita a la granja escuela Las Cortas de Blas, donde disfrutaron de un día repleto de actividades, aprendizaje y convivencia en plena naturaleza.

    Durante la jornada, los niños y niñas recorrieron las instalaciones de la granja y conocieron de cerca a numerosos animales. Entre los más especiales se encontraban el cerdo Bacon, el perro Trapo, el burro Coimbra y el jabalí Everest, que llamaron mucho la atención de los pequeños. Además, pudieron ver ponis, zorros, tortugas, caballos, búhos, jabalíes, pollos, perros, ovejas, cabras, palomas, patos, pájaros y gallinas.

    Los alumnos disfrutaron observando cómo viven y se cuidan los animales, aprendiendo la importancia del respeto y el cuidado de la naturaleza.

    También participaron en diferentes talleres adaptados a cada edad. Los alumnos de 3 años elaboraron un delicioso bizcocho, los de 4 años realizaron velas y los de 5 años prepararon chorizos, actividades con las que aprendieron mientras se divertían y desarrollaban su creatividad.

    La visita ha sido una experiencia muy enriquecedora y emocionante para todos, llena de descubrimientos, risas y momentos compartidos con compañeros y profesores que, sin duda, recordarán con mucho cariño.

  • Pico San Millán: una lección de montaña (y de personas)

    Pico San Millán: una lección de montaña (y de personas)

    Hay historias que no terminan cuando bajamos de la montaña. Hay historias que, de alguna manera, la propia montaña decide continuar.

    Después de aquella primera salida al Pico San Millán, en la que el viento jugó su propia partida y nuestras mochilas desaparecieron ladera abajo, y tras una segunda oportunidad en la que volvimos con la ilusión de encontrarlas, parecía que el capítulo estaba cerrado. O eso creíamos.

    Porque días después, en un lugar completamente distinto al de las cumbres y los hayedos, ocurrió algo que nos volvió a conectar con aquella ruta. Estaba en el colegio, cuando recibí una llamada inesperada. Era la policía. Unos chicos habían encontrado una mochila en la montaña. Dentro había documentación. Y gracias a eso, habían podido localizarme.

    Habían decidido hacer lo que, quizá sin darnos cuenta, define a quienes aman la montaña: parar, recoger, preocuparse… y ayudar. Aquel gesto sencillo lo cambia todo. No se trata solo de recuperar una mochila. Es recuperar una historia. Cerrar un círculo que la montaña había dejado abierto.

    Días después, al hablar con ellos, todo encajó. Habían recorrido el mismo camino, habían pasado por ese mismo lugar donde el viento decidió que nuestras mochilas tomaran otro rumbo… y, sin saberlo, se habían convertido en el final de nuestra historia.

    Y ahí aparece el verdadero aprendizaje. En la montaña suceden cosas que lamentablemente difícilmente ocurren en otros ámbitos de la vida. Allí, donde el esfuerzo es compartido y el entorno impone respeto, también nace una forma especial de entender a los demás. Entre montañeros, aunque no nos conozcamos, hay una conexión invisible: la de quien sabe lo que cuesta subir, lo que significa perder algo en medio de la naturaleza… y lo importante que es ayudar.

    La montaña nos puso a prueba. Nos obligó a volver. Nos enseñó a aceptar que no todo depende de nosotros. Y, al final, nos regaló algo mucho más valioso que una mochila. La certeza de que, incluso en la distancia, hay personas dispuestas a hacer el bien simplemente porque sí.

    Porque sí, en la montaña, como en la vida, se pierden cosas. Pero también se encuentran otras mucho más importantes.