En un rincón de la provincia de Zamora, La Torre del Valle, un pequeño pueblo que ha sido testigo del paso inexorable del tiempo y la despoblación, ha encontrado una nueva razón para ser redescubierto. Gracias al proyecto «Arte contra el olvido», este municipio ha logrado revivir su esencia, convirtiéndose en un ejemplo vivo de cómo el arte puede convertirse en un motor de cambio social y ambiental.

El proyecto «Arte contra el olvido» surge como una respuesta creativa y comunitaria de los vecinos del pueblo ante la creciente despoblación que amenazaba con borrar su identidad. La idea principal es utilizar las fachadas de los edificios como lienzos que cuenten la historia, las tradiciones y la cultura del lugar, convirtiendo el espacio público en una galería al aire libre que no solo embelleciera el entorno, sino que también atrajera a visitantes y generara un renovado sentido de pertenencia entre los residentes.



































Este proyecto ha resucitado el alma del pueblo a través impresionantes murales que ahora adornan sus calles. Estas obras de arte no solo embellecen el entorno, sino que también narran la rica historia y la cultura de la comunidad, preservando la memoria colectiva que de otro modo podría haberse desvanecido.

«Arte contra el olvido» ha generado un impacto significativo en la comunidad desde una perspectiva medioambiental y social. El proyecto ha revitalizado el espacio público, fomentando un sentido de pertenencia entre los residentes y atrayendo a visitantes interesados en el turismo cultural y rural. Este tipo de iniciativas son fundamentales para promover la sostenibilidad en las zonas rurales, donde el abandono y la falta de oportunidades suelen llevar al deterioro ambiental y social.
El proyecto ha sido reconocido como un ejemplo de buenas prácticas dentro de la Agenda 2030, subrayando su contribución al desarrollo sostenible. La Torre del Valle, ahora conocida por su galería de arte al aire libre, se ha convertido en un símbolo de resistencia contra la despoblación y un ejemplo de cómo las comunidades rurales pueden encontrar nuevas vías para revitalizarse.

En un mundo donde las áreas rurales a menudo son olvidadas, «Arte contra el olvido» nos recuerda que estos lugares tienen historias que contar y un futuro que pintar, uno en el que la cultura, el arte y la sostenibilidad pueden coexistir y florecer.
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